miércoles, 3 de febrero de 2016

Mi mochila es más pesada que la tuya

Se escucha mucho ruido ambiente, por momentos se nota que el aire es libre y las remeras de “víctima” están en liquidación. Liquidación.

Ella camina y camina en busca de algo, de alguien, de sentir, de silencio, de amor, de paz. Paz.

Juega a ser y a no ser, porque ¿qué es más divertido que jugar a la escondida? Ella ya no le tiene miedo a la oscuridad ni a los fantasmas, esconderse está bien pero no hay nada más terrible que nunca ser descubierta. Descubierta.

Su mochila es suya y la de Ella es de Ella. ¿Suena redundante? Si, lo sé, lo es. Pero muchas veces es necesario repetir y repetir hasta que en el otro se genere el “clic” y las luces se enciendan. Todos tomamos caminos diferentes, venimos de recorridos diferentes, tenemos visiones-perspectivas diferentes, y Ella es fiel a su filosofía de que en la diversidad está la belleza de las cosas. Cosas.


Mi mochila es mía, no es más ni menos que la tuya. Sino que es mía y de nadie más. Nadie más.

martes, 2 de febrero de 2016

Buscando, se encuentra (dicen)

Ella se lanza al abismo en reiteradas oportunidades por amor a la adrenalina. Adrenalina.
Siempre va en busca de nuevas aventuras, de sentirse viva, de sentirse Ella. Ella.

Hay quienes se asustan frente a lo desconocido pero en Ella representa – lejos de miedo – algo hipnótico y atractivo por demás. Demás.

Ella busca reencontrarse, Ella va en busca de su gran quizá'. Quizá'.

miércoles, 27 de enero de 2016

Cada momento es una historia


Alguien hace tiempo le habló acerca de la vida y que ésta es tensión entre paréntesis. En su momento le resultó completamente profundo e infinito. Pasó el tiempo y quedó allí, ahí, allá, lejos, guardado, en forma de recuerdo, en un momento. Momento.

Hace pocos días esto reflotó en Ella, comenzó a revisar todo y todos aquellos que la rodean y se sintió muy lejana de aquel "camino anaranjado" por el que deseaba transitar. Transitar.

Ella es un ser impulsivo y extremadamente sensible que vive en una subida y bajada constante. El paso de la calma a la tormenta es sensación cruelmente conocida. Pero Ella insiste sin más, va tras su gran quizá', sin reclamos, dejándose ser, puro impulso, puro instinto, descalza, pura tensión. Tensión.

Medita, piensa, resuelve, saca, pone, mueve y solo puede llegar a una conclusión: sin provocación no hay vida y, sin tensión entre paréntesis, tampoco. Tampoco.